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La jugada del pibe

Por Francisco Pomares

Publicado en El Día



Cuentan que Iván Redondo, gurú de Pedro Sánchez, aplaudió con las orejas tras conocer la decisión de Íñigo Errejón de crear su partido -Más País- y presentarse a las elecciones generales. Una fantástica ocasión para dividir un poco más a Podemos y destruir a Pablo Iglesias, debieron pensar en el entorno monclovita.

 

Pero las cosas arrastran su propia dinámica: es cierto que el anuncio de Errejón ha provocado el pánico en las filas de Podemos, especialmente tras conocerse que no irá sólo a las elecciones, que contará con el apoyo de los ecologistas, las mareas, las confluencias y los grupos disidentes de Podemos. Sin duda, la candidatura del pibe Errejón coloca a Pablo Iglesias ante su némesis y se ha convertido en una extraordinaria oportunidad para pasar factura a los errores de Iglesias, su autoritarismo en el partido, su abandono de los Círculos y el sistema asambleario que creó, y -sobre todo- sus devaneos de pequeño burgués con casoplón en Galapagar.

 

Pero también puede ocurrir que el cálculo les haya salido mal a los socialistas: es verdad que Errejón sólo plantea la presentación de su partido en una decena de provincias, y no parece probable que Más País llegue a sumar los mismos diputados que Podemos en el Congreso. Para el PSOE esa sería la opción ideal, un partido que debilita el liderazgo de Iglesias en Podemos y además quiere garantizar un gobierno progresista, imposible sin contar con el PSOE.

 

Pero también puede ocurrir que antes de que venza el plazo de cierre de coaliciones entre partidos, Errejón logre incorporar a su nuevo tinglado -con diferentes formas de vinculación- tanto a los ecologistas de Equo, como a las candidaturas de Compromís, En Común y el partido anticapitalista de Teresa Rodríguez en Andalucía. Si así ocurriera, la mera aplicación de la regla d'Hont podría llegar a convertir en un éxito político de alcance nacional lo que parecía ser un experimento netamente madrileño. Conviene recordar que Más Madrid obtuvo tres veces más votos que Podemos, contando con la candidata Carmena, aunque nunca se planteó como una operación política de mayor calado, capaz de arrancar votos en territorios donde el peso de la izquierda a la izquierda del PSOE es importante. Ahora lo que parece importante es dotar al movimiento de un liderazgo creíble. Y Errejón es un tipo modosito, bien educado y acostumbrado a hablar sin asomo de rabia. Fue en Podemos el ideólogo del concepto de transversalidad política, asumido por Iglesias en la etapa de formación del partido, y -a pesar de sus contradicciones y su evidente ambición- le cae bien a la mayoría de los electores de izquierda. Y eso no es tan bueno para el escenario político que Sánchez intentará dibujar tras las elecciones.

 

Porque lo que está más que claro es que el 10 de noviembre se va a producir un reagrupamiento del voto de la derecha en torno al Partido Popular, con retrocesos tanto de Vox como del partido de Rivera, instalado en una creciente confusión y ensimismamiento. Frente a ese reagrupamiento, que coloca al PP de nuevo como fuerza central de la derecha, Sánchez no debería permitirse perder ni un solo voto. Y Errejón -dicen los primeros sondeos- podría llegar a quitarle hasta un diez por ciento de los que ahora tiene. Puede que algo tenga que ver con eso que desde Más País digan ahora que no van a firmarle un cheque en blanco a Pedro Sánchez.

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