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Más de dos años  

 

 

 

El ejemplo de la falta de “ganas” o la mezcla de intereses privados concretos por encima del interés de la ciudadanía y de la propia Ley es lo ocurrido con la licencia del Centro Comercial de Garavilla. Más de dos años ha tardado el Ayuntamiento en otorgar la licencia de construcción una vez cumplimentada toda la documentación, que no es poca. La pregunta del millón es porqué ahora parece algo extraordinario conceder una licencia de construcción cuando tenía todos los parabienes jurídicos, hasta el punto que la propiedad, harta de tanta trabas, esperas e inclusos veladas amenazas tuvo que presentar una denuncia porque ellos entendían que la anterior alcaldesa podría haber incurrido en una prevaricación (hacer algo a sabiendas de que no puede hacerlo). ¿Por qué la socialista Eva de Anta, cuando tenía todos los informes favorables, primero demoró hasta el infinito y posteriormente se sacó de la manga, en el último momento, la necesidad de un informe del Gobierno de Canarias para dar la licencia? ¿Por qué la ex-alcaldesa de Arrecife no le interesaba que se desarrollara el primer centro comercial en una zona deprimida de la capital que daría trabajo y vida a una ciudad moribunda? Es inexplicable, pero nadie del Psoe ha querido responder, posiblemente porque no tengan respuesta adecuada porque no la hay. Vergonzoso

 

 

Nuevos tiempos

 

Días atrás la nueva junta de gobierno que preside la popular Astrid Pérez otorgó por fin la licencia de construcción a Garavilla y a otras construcciones de viviendas en la ciudad, que la socialista Eva de Anta nunca quiso dar, al menos la del Centro Comercial. La nueva alcaldesa tuvo claro que la licencia había que otorgarla, no sólo porque ella cree que será positivo para impulsar una ciudad derrotada por la estupidez, la desidia y las componendas político-empresariales. La tuvo que dar porque no le quedaba más remedio si no quería pecar en un acto prevaricador. Lo extraño, y eso no se ha contado aún, es que en la Junta de Gobierno, los socialistas, los dos representantes del Psoe, se abstuvieron. Más allá de que puede considerarse un feo que raya la deslealtad de los socialistas con la alcaldesa, nadie sabe porque Alfredo Mendoza y Cristina Duque se abstuvieron y tuviera que salir la licencia del Centro Comercial con los votos de los tres representantes del PP y el representante de Nueva Canarias, Armando Santana, que no sólo cumplió con su obligación, sino que entiende que ese Centro Comercial sólo puede mejorar las prestaciones al ciudadano. Muchos dicen que la respuesta de la abstención de los representantes del Psoe fue para no incomodar a alguien muy cercano. Ustedes pregúntense a que importante empresario comercial le podría perjudicar en su actual situación de privilegio el futuro centro comercial Garavilla y hallarán la respuesta. Sobre todo, porque la anterior alcaldesa mareó la perdiz para algo que cualquier alcalde desearía apuntarse el tanto y más en una ciudad que tenía paralizada.