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La “tortura” de Garavilla

 


La empresa Promotora Inmobiliaria Parque Islas Canarias pedía en 2017 al Gobierno de Canarias las licencias oportunas para transformar la antigua conservera de Garavilla en un gran centro comercial, con una superficie útil de exposición y venta de 32.376,88 metros cuadrados. Sin embargo, las trabas con las que se han encontrado sus promotores han sido dignas de una gymkana. Los propietarios se han encontrado ante un camino tortuoso que el grupo de gobierno de la exalcaldesa Eva de Anta se empeñó en complicar. Cuando consiguieron todos los permisos exigidos, el gobierno socialista de entonces se sacó de la manga uno más: un permiso de Política Territorial que pretendía obstaculizar más aún el camino. La actual alcaldesa, Ástrid Pérez, ha declarado sorprendida por las trabas que ha encontrado este proyecto y ha asegurado no comprender qué pinta Política Territorial en un informe netamente municipal. Pérez cree que teniendo todos los informes positivos la licencia ya se les tenía que haber dado, pero admite que ahora hay un acto administrativo pendiente y que habrá que esperar, aunque se muestra positiva con su puesta en marcha.

 

Trabas intencionadas

 

Una vez más se demuestra que, en esta isla hay proyectos que salen, tal vez por su color político, y otros, que salen de milagro como parece que va a pasar con el que será el Centro Comercial de referencia junto al de Marina Lanzarote en Arrecife. La pregunta del millón es por qué la anterior alcaldesa puso todo tipo de pegas al proyecto de Garavilla. ¿Quién le presionó para que no saliera adelante? ¿A qué empresario le beneficia que Arrecife no cambie el status comercial porque le beneficia el actual? Todo el mundo sabe en esta isla quién ha paralizado de manera torticera y con la complicidad descarada de algunos políticos el desarrollo de la ciudad. Todo el mundo sabe a qué centro comercial le afectaría si Garavilla abriera sus puertas. Y realmente es lamentable que en pleno siglo XXI siga aceptándose este tipo de trampas comerciales con la connivencia del poder. Confiamos en Ástrid Pérez y como bien dijo la alcaldesa al no existir ningún impedimento se dé la licencia al nuevo Centro Comercial lo antes posible. De hecho, la acción de Eva de Anta retrasando y no contestando a los promotores rayó la prevaricación.