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Arrecife, en busca de su destino

Por Antonio Coll

 

Arrecife es una de las ciudades capitalinas canaria que no cuenta con un centro comercial moderno y centralizado en su casco urbano, no en la periferia. Está claro que la culpabilidad no hay que desviarla sobre poderes ocultos, sino en los gobernantes del propio Ayuntamiento capitalino. Como es conocido, un grupo empresarial lanzaroteño desde hace dos años proyectó, en los antiguos terrenos de la conservera Garavilla, situados frente mismo a la Ciudad Deportiva Lanzarote, un gran centro comercial, en el epicentro de la ciudad y accesible a miles de ciudadanos que se ven obligado a acudir a otro municipio, al carecer la ciudad de un moderno y cómodo centro comercial.

 

Con el nuevo gobierno municipal a través del pacto PP-PSOE-NC se abrió una puerta de esperanza para un ayuntamiento que se estaba desangrándose por gestiones políticas erróneas o malintencionadas. Por supuesto, el colapso se había iniciado bastante antes de la última legislatura. La actual alcaldesa, Astrid Pérez (PP), pretende poner orden a una administración encallada y ahondar para resolver los diferentes problemas más prioritarios. La propia gobernante popular, en la cuestión de la licencia de Garavilla, no entiende los obstáculos que se impusieron con la alcaldía de Eva de Anta (PSOE), cuando ha comprobado todos los informes y autorizaciones técnicas correctas para extender la licencia. Yo no voy a perder el tiempo sobre intereses empresariales y sus presiones para impedir la construcción del centro comercial. Porque en la administración municipal solo debe de primar los intereses generales de la ciudad. Es decir, la cuestión es decisión política y nada más. Similar problema es el Plan General Urbano Supletorio, paralizado antes de las recientes elecciones. Astrid Pérez, y lo sé perfectamente, tiene identificado los males que arrastra la corporación municipal y, por extensión, el retraso del desarrollo de la ciudad. Y pienso que si se le impide políticas operativas y efectivas, no le quedará otro remedio que romper el pacto con los socialistas. Esta ruptura creo que, por ahora, no va a suceder porque intentará reforzar su anclaje pactista con Loly Corujo, secretaria general socialista y presidente del Cabildo. Es cierto que el primer enfrentamiento ha sucedido con el cese fulminante de la concejala socialista de Fiestas, por un supuesto sobrecoste en la organización de las fiestas recientes de San Ginés, que puede ascender al millón de euros, con la ayuda suplementaria del Cabildo de 325 mil euros. La Oposición, conformada por CC (9) y Podemos (2), ha solicitado explicaciones y transparencia sobre supuestas irregularidades, en las contrataciones y en el mismo convenio suscrito. Aparentemente, este hecho no será suficiente para romper el actual pacto, ya que también el acuerdo está en el Cabildo Insular. Pero todo tiene un límite…

 

Aclaro que mi intención, en la presente entrega, no es hablar de pacto y repartos, sino que la institución municipal gobierne y gestione de forma óptima los graves problemas de Arrecife. No será fácil pero aún peor si desde el principio se ponen piedras en el camino.

 

Por ahora, y es el fondo de este escrito, se pide que se aclare la licencia de construcción del Centro Comercial de Garavilla, una infraestructura que la mayoría de los ciudadanos del municipio de Arrecife ven como una buena alternativa comercial para dinamizar el centro de la ciudad y los cientos de puestos de trabajo que el mismo ofrece. Es una cuestión de supervivencia para una ciudad en decadencia y con un sector empresarial-comercial cada día más inestable, porque los potenciales compradores prefieren ir la periferia u otro municipio, con ofertas más dinamizadoras, competitivas y comodidad en los aparcamientos de los vehículos.

 

El proyecto comercial de Arrecife Centro se puede reconducir, así como el Plan supletorio y otras cuestiones, como el Islote del Francés, etc. Astrid Pérez y su equipo tienen las claves y la oportunidad de impulsar la capital de la isla. Necesitará tiempo pero la abrumadora mayoría de la población está pidiendo soluciones a gritos, para dinamizar la economía de Arrecife, al entender que su propia ciudad lleva décadas de años buscando su destino. Solo espera que el proceso de degradación no siga en aumento por causa de la mediocridad de la clase política y gobernante que los residentes de Arrecife han tenido que sufrir en los últimos 20 años, a pesar de los potenciales atractivos con la que cuenta, gracias a su marina envidiable.

 

 

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